{"id":1978,"date":"2025-01-13T16:34:58","date_gmt":"2025-01-13T15:34:58","guid":{"rendered":"https:\/\/mariaisabel.mdrurales.com\/?p=1978"},"modified":"2025-10-20T17:27:05","modified_gmt":"2025-10-20T15:27:05","slug":"sagrado-corazon-de-jesus-en-ti-confio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mariaisabel.mdrurales.com\/?p=1978","title":{"rendered":"\u00a1SAGRADO CORAZ\u00d3N DE JES\u00daS, EN TI CONF\u00cdO!"},"content":{"rendered":"<p><strong>Art\u00edculo del Bolet\u00edn de las Misioneras n\u00ba40<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u00abEl Coraz\u00f3n de Cristo, que simboliza su centro personal, desde donde brota su amor por nosotros, es el n\u00facleo viviente del primer anuncio. All\u00ed est\u00e1 el origen de nuestra fe, el manantial que mantiene vivas las convicciones cristianas\u00bb<\/strong> (n. 32).<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Este es uno de los textos de la \u00faltima y preciosa enc\u00edclica, <strong>Dilexit nos<\/strong>, que el Papa Francisco ha regalado a la Iglesia. Nosotras les queremos animar a leerla, a meditarla y a propagarla, pues creemos que es una acertada s\u00edntesis de la historia y de la espiritualidad del Sagrado Coraz\u00f3n, donde el Santo Padre nos la presenta como ant\u00eddoto a las enfermedades espirituales que sufre nuestra sociedad y que le mueven<strong> \u00aba proponer a toda la Iglesia un nuevo desarrollo sobre el amor de Cristo representado en su Coraz\u00f3n Santo<\/strong>. All\u00ed podemos encontrar el Evangelio entero, all\u00ed est\u00e1 sintetizada la verdad que creemos, all\u00ed est\u00e1 cuanto adoramos y buscamos en la fe, all\u00ed est\u00e1 lo que m\u00e1s necesitamos\u00bb (n. 89).<br \/>\nComienza definiendo el coraz\u00f3n como centro unificador de la persona y comenta: <strong>\u00abPor eso en este mundo l\u00edquido es necesario hablar nuevamente del coraz\u00f3n&#8230;<\/strong> donde los seres concretos tienen la fuente y la ra\u00edz de todas sus dem\u00e1s potencias, convicciones, pasiones, elecciones\u00bb (n. 9).<br \/>\nPero tengamos cuidado, nos dice el Papa: \u00abadvirtamos que <strong>nuestro coraz\u00f3n no es autosuficiente<\/strong>; es fr\u00e1gil y est\u00e1 herido&#8230; <strong>Necesitamos el auxilio del amor divino<\/strong>&#8230; All\u00ed, <strong>en ese Coraz\u00f3n es donde nos reconocemos finalmente a nosotros mismos y aprendemos amar<\/strong>\u00bb (n. 30).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nos acerca a conocer el Coraz\u00f3n de Cristo en sus gestos, mirada, palabras; y reflexiona sobre las actitudes que brotan en nosotros de adoraci\u00f3n, de veneraci\u00f3n de su imagen [\u00abque no es una entre tantas otras que podr\u00edamos elegir\u00bb (n. 52)] sino que \u00abes un s\u00edmbolo real de su triple amor: divino, humano racional y sensible\u00bb (n. 65).<\/p>\n<p><strong>Profundiza en la perspectiva Trinitaria<\/strong> de esta devoci\u00f3n, en las expresiones magisteriales que la presentan tanto como fuente de la Gracia, como un encuentro \u00edntimo de amor (n. 78). Y por \u00faltimo destaca dos aspectos fundamentales:<strong> La experiencia espiritual personal<\/strong> que lleva al creyente a desear, ante tanto amor y tanto dolor, <strong>consolar a ese Coraz\u00f3n<\/strong> (cap. IV), <strong>y el compromiso comunitario y misionero<\/strong> (cap. V). Tomando las palabras de San Juan Pablo II expone c\u00f3mo solo \u00abentreg\u00e1ndonos junto con el Coraz\u00f3n de Cristo, sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia, se podr\u00e1 construir la tan deseada civilizaci\u00f3n del amor, <strong>el Reino del Coraz\u00f3n de Cristo&#8230; \u00c9sta es la verdadera reparaci\u00f3n pedida por el Coraz\u00f3n del Salvador<\/strong>\u00bb (n. 182).<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, aborda el aspecto que a nosotras nos toca m\u00e1s de lleno: <strong>La reparaci\u00f3n como \u00abcooperaci\u00f3n apost\u00f3lica a la salvaci\u00f3n del mundo\u00bb<\/strong> (n. 206). Nos interpela: \u00ab<strong>La misi\u00f3n,&#8230; exige misioneros enamorados<\/strong>, que se dejan cautivar todav\u00eda por Cristo y que inevitablemente trasmiten ese amor que les ha cambiado la vida. Entonces&#8230; su mayor preocupaci\u00f3n es comunicar lo que ellos viven y sobre todo, que los dem\u00e1s puedan percibir la bondad y la belleza del Amado a trav\u00e9s de sus pobres intentos\u00bb (n. 209).<\/p>\n<p>As\u00ed quiera el Se\u00f1or que seamos las Misioneras y as\u00ed se contagien, con el fuego del amor divino, todas nuestras familias, amigos y bienhechores, porque como concluye bellamente el Papa: \u00ab<strong>De la herida del costado de Cristo sigue brotando ese r\u00edo que jam\u00e1s se agota,<\/strong> que no pasa, que se ofrece una y otra vez para quien quiera amar. <strong>Solo su Amor har\u00e1 posible una humanidad nueva<\/strong>\u00bb (n. 219).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00abAmemos mucho al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb <span style=\"font-size: 10.72px; font-weight: bold;\">Mar\u00eda Isabel<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo del Bolet\u00edn de las Misioneras n\u00ba40 \u00abEl Coraz\u00f3n de Cristo, que simboliza su centro personal, desde donde brota su amor por nosotros, es el n\u00facleo viviente del primer anuncio. 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