{"id":390,"date":"2021-03-01T11:27:08","date_gmt":"2021-03-01T10:27:08","guid":{"rendered":"https:\/\/mariaisabel.mdrurales.com\/?p=390"},"modified":"2022-01-06T11:07:36","modified_gmt":"2022-01-06T10:07:36","slug":"maria-isabel-gonzalez-del-valle-una-mujer-enamorada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mariaisabel.mdrurales.com\/?p=390","title":{"rendered":"Mar\u00eda Isabel Gonz\u00e1lez del Valle, una mujer enamorada"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.diocesismalaga.es\/mujer\/2014053785\/maria-isabel-gonzalez-del-valle-una-mujer-enamorada\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la hoja digital \u00abDiocesis M\u00e1laga\u00bb<\/a><\/p>\n<p><strong>Entre las mujeres ejemplares que ofrece la historia de la Iglesia de M\u00e1laga, encontramos a Mar\u00eda Isabel Gonz\u00e1lez, principal colaboradora del Beato Tiburcio Arnaiz S.I.<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda Isabel Gonz\u00e1lez del Valle fue la&nbsp;<strong>principal colaboradora del Beato Tiburcio Arnaiz S.I.<\/strong>, y la fundadora, junto con \u00e9l, de la Obra de las Doctrinas Rurales, Asociaci\u00f3n de seglares consagradas, dedicadas a la evangelizaci\u00f3n y a la promoci\u00f3n cultural y social de las zonas rurales y barrios marginales donde es dif\u00edcil la presencia del sacerdote.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Isabel era una&nbsp;<strong>mujer de cualidades naturales exquisitas<\/strong> que hicieron de ella la persona adecuada para la misi\u00f3n que Dios en su Providencia, le ten\u00eda se\u00f1alada.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>De ni\u00f1a se mostraba viva e inteligente, zalamera, entusiasta, presumida y muy generosa, atenta y maternal con sus hermanos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Al alcanzar la madurez, entre los 20 y 30 a\u00f1os (todav\u00eda antes de su conversi\u00f3n), sus hermanos y amigos&nbsp;la describ\u00edan como una&nbsp;<strong>joven de atractivo extraordinario<\/strong>; en su c\u00edrculo de amistades la llamaban \u00abla reina\u00bb. Le gustaba divertirse y disfrutar de todas las posibilidades que su alta condici\u00f3n social le permit\u00eda, con un coraz\u00f3n magn\u00e1nimo, alegr\u00e1ndose de hacer felices a los que estaban a su alrededor a costa de su dinero y de su entrega. Su hermano destacaba que era caprichosa&nbsp;y tremendamente eficaz para sacar adelante sus ideas, pero no veleidosa, porque&nbsp;<strong>sab\u00eda lo que quer\u00eda y por qu\u00e9 lo quer\u00eda<\/strong>.<\/p>\n<p>Ten\u00eda un coraz\u00f3n bondadoso, moldeado en una s\u00f3lida educaci\u00f3n y piedad cristianas, capaz de hechos verdaderamente heroicos, como el completo&nbsp;<strong>perd\u00f3n que mostr\u00f3 a una de sus hermanas<\/strong>&nbsp;que hab\u00eda levantado una grave difamaci\u00f3n contra ella. Perd\u00f3n&nbsp;que movi\u00f3 a los dem\u00e1s miembros de la familia a seguir su ejemplo.<\/p>\n<p>Esta fuerte personalidad&nbsp;comenz\u00f3 a dar sus m\u00e1s preciosos frutos con una&nbsp;<strong>copiosa efusi\u00f3n de gracia sobrenatural y de la caridad divina<\/strong>. Fue en abril de 1920,&nbsp;<strong>en unos Ejercicios Espirituales<\/strong>&nbsp;hechos en Madrid con el P. Pedro Castro S.I., que durante la meditaci\u00f3n de la Magdalena, se sinti\u00f3<strong>&nbsp;invadida por el amor del Coraz\u00f3n de Cristo<\/strong>. De aquellos d\u00edas contaba el mismo P. Castro: \u00abSu alma se hab\u00eda rendido a Cristo y no de una manera ordinaria. A partir de aquel d\u00eda pude observar en ella alientos singulares y deseos extraordinarios para desprenderse de todo, morir a todo por seguir a Cristo pobre. Limpia su alma con una detenida confesi\u00f3n general, su preocupaci\u00f3n era comenzar cuanto antes, dejarlo todo y ver c\u00f3mo y d\u00f3nde se consagrar\u00eda al servicio de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Con la resoluci\u00f3n que la caracterizaba,&nbsp;<strong>visit\u00f3 conventos y pas\u00f3 horas ante su Se\u00f1or Sacramentado<\/strong>\u2026 \u00bfqu\u00e9 querr\u00eda el Se\u00f1or de ella? Viaj\u00f3 de una parte a otra de la Pen\u00ednsula, seg\u00fan le iba indicando su director espiritual, hasta que&nbsp;<strong>el 17 de enero de 1921 se encontr\u00f3 en el locutorio de las Reparadoras de M\u00e1laga, con el P. Tiburcio Arnaiz<\/strong>.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Isabel, desde el primer momento,&nbsp;<strong>\u201csinti\u00f3\u201d que ese era el director que Dios quer\u00eda para ella<\/strong>, y a su vez el P. Arnaiz comprendi\u00f3 la val\u00eda humana de aquella mujer y el amor ardiente que bull\u00eda en su coraz\u00f3n. Con la dulzura y la exigencia de los santos fue puliendo el diamante que se le entregaba: un car\u00e1cter tan fuerte como d\u00f3cil, de ideas muy claras y fijas pero sin dureza de juicio, totalmente despreocupada de s\u00ed y atenta s\u00f3lo a los grandes ideales.<\/p>\n<p>Ya en esta primera entrevista, el Padre le propuso ir a la Sierra de Gibralgalia, cerca de Pizarra, a vivir con los serranos y como ellos, sin comodidad material alguna y, lo m\u00e1s duro sin duda, privada de los consuelos espirituales de la Misa y Comuni\u00f3n frecuentes. Nada la arredr\u00f3 y all\u00ed&nbsp;<strong>comenz\u00f3 su primera \u00abDoctrina\u00bb en enero de 1922<\/strong>, comprendiendo al instante que hab\u00eda encontrado su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de entonces, fue la suya una&nbsp;<strong>vida de entrega sin reservas<\/strong>&nbsp;a su Se\u00f1or, corta, pero intensa y heroica. Ni la polvareda de cr\u00edticas y comentarios desfavorables que se levantaron en M\u00e1laga, por parecer aquella aventura fruto de un celo extravagante y peligroso. Ni la soledad en la que qued\u00f3 tras la muerte del P. Arnaiz, ni las enfermedades que la ir\u00edan consumiendo ni las pruebas interiores que la purificaron&nbsp;<strong>la hicieron dudar jam\u00e1s<\/strong>.<\/p>\n<p>Para conocer el<strong>&nbsp;coraz\u00f3n enamorado<\/strong>&nbsp;de Mar\u00eda Isabel merece la pena transcribir el siguiente p\u00e1rrafo de su \u00faltimo director espiritual, el P. Juan Antonio Segarra S.I.: \u00abEstoy convencido de que Mar\u00eda Isabel no pod\u00eda encontrarse en su sitio m\u00e1s que con esta vida de las Doctrinas Rurales. Y no es que le faltasen cualidades \u2013que le sobraban\u2013, para ser una madre de familia ideal o una religiosa observant\u00edsima en cualquier Orden en que Dios la hubiese colocado. Pero su esp\u00edritu lucid\u00edsimo y penetrante, su coraz\u00f3n volc\u00e1nico y realista, su sentimiento fin\u00edsimo de lo que exige el amor personal a Cristo, no le permit\u00edan descansar en ocupaciones pueriles, en peque\u00f1eces y nimiedades&#8230; Se sabe y se siente esposa de Cristo, y comprende que toda la pena de Cristo, su Esposo, es por los hijos, y \u2013uni\u00e9ndose m\u00e1s estrechamente a \u00c9l\u2013 se preocupa de que esos hijos se acuerden de que son hijos y vivan como hijos y sean el consuelo de su Padre. No se niega nunca a cuidar de los hijos, ni se niega nunca a consolar al Esposo. Es fina y delicada en sus atenciones personales para con Cristo, pero no olvida que el amor de los amores del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas son los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Con su<strong>&nbsp;ejemplo y generosidad<\/strong>, Mar\u00eda Isabel&nbsp;<strong>arrastr\u00f3 a un buen grupo de j\u00f3venes<\/strong>&nbsp;malague\u00f1as a entregarse a este novedoso y necesario apostolado, trabajando por los campos de nuestra di\u00f3cesis. El prestigio y el celo ardiente del P. Arnaiz las arropaba y animaba, y una vez falt\u00f3 el santo jesuita, solamente la fortaleza y la entrega de Mar\u00eda Isabel pudieron sostener y alentar a las que perseveraron en las Doctrinas. A las de aquellos tiempos y las que m\u00e1s tarde, a lo largo de un siglo, continuaron este hermoso apostolado por muchos rincones de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Un<strong>&nbsp;coraz\u00f3n de mujer prendado por el amor a Jes\u00fas<\/strong>, eso era Mar\u00eda Isabel y sus ojos no ve\u00edan sino al Amado de su alma, por eso al morir en la soledad, en la pobreza y la incomprensi\u00f3n, se sent\u00eda completamente identificada con \u00c9l, mor\u00eda feliz de haberle entregado su vida.<\/p>\n<p>No era \u201cpoes\u00eda\u201d lo que buscaba Mar\u00eda Isabel, ya se lo hab\u00eda manifestado al P. Arnaiz a los comienzos de su andadura misionera en aquella capillita de la Sierra de Gibralgalia en medio de una fervorosa Hora Santa que hac\u00edan los dos: \u00abA m\u00ed lo que me pasa es que&nbsp;<strong>estoy enamorada del Se\u00f1or<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p><em>Hna. Inmaculada Vila Morera<\/em><br \/>\nPostuladora de la Causa de Beatificaci\u00f3n de Mar\u00eda Isabel<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Art\u00edculo publicado en&nbsp;la hoja digital \u00abDiocesis M\u00e1laga\u00bb Entre las mujeres ejemplares que ofrece la historia de la Iglesia de M\u00e1laga, encontramos a Mar\u00eda Isabel Gonz\u00e1lez, principal colaboradora del Beato Tiburcio Arnaiz S.I. 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